Tras la aprobación del el I Plan Estratégico de Formación Profesional del Sistema Educativo por parte del Ministerio de Educación y Formación Profesional, FPEmpresa, asociación que actualmente representa a 240 centros de FP de toda España quiere hacer una valoración del mismo:

1.- Consideramos muy positivo la iniciativa de aprobación de un plan estratégico sobre la Formación Profesional dadas las exigencias de un mundo y un entorno cambiante y la carencia de una estrategia similar que planificase y pensase la Formación Profesional a medio y largo plazo. Existía una necesidad urgente para la modificación de la normativa de las enseñanzas de FP del Sistema Educativo que se resuelve con la redacción de una nueva ley de ordenación general de la FP y un Real Decreto del régimen de FP Dual.

2.- Encontramos muy acertado que se cuente con las empresas y las instituciones relacionadas con la FP en el llamado Observatorio de las Cualificaciones así como la intención de una actualización más ágil de los títulos vigentes, así como del lanzamiento de 80 nuevos títulos y cursos de especialización. 

3.- También nos parece apropiada la flexibilización de la organización de la oferta, contemplando especialmente la oferta modular de los títulos, que ya figuraba en las regulaciones anteriores pero que nunca fue desarrollada de manera generalizada. Creemos que puede tener un impacto importante entre población adulta, tanto en situación de desempleo como activos laboralmente.

4.- Creemos precisa la ampliación de la oferta de la FP con un horizonte en 2022 de generar 200.000 plazas más.

5.- Valoramos positivo, igualmente, la revisión de la normativa de acreditación de competencias profesional adquiridas por la experiencia laboral. En este punto, creemos que se debería ceder a los Centros de FP del Sistema Educativo el protagonismo, por su presencia en todo el territorio y estar especializados en evaluar y acreditar más que ningún otro agente del sistema.

6.- Entendemos también muy importante la inclusión de la Formación Profesorado como uno de los ejes del plan estratégico, por entender al profesor como pieza clave para la mejora y sostenibilidad del sistema de FP. Por esta misma razón, echamos de menos que no se mencione el avance en el sistema de selección del profesorado de las especialidades de FP, que debe establecer algunos elementos singulares en los procedimientos de oposición ordinarios. Debería considerarse especialmente la acreditación de los conocimientos técnicos específicos, así como la inclusión como mérito la experiencia profesional en el sector productivo de la especialidad. No menos importante sería la definición de una nueva carrera profesional del docente de las especialidades de FP, en la que se tuviese en cuenta la participación en proyectos de innovación, la investigación, las estancias en empresa etc…

7.- Señalamos como debilidad del Plan la ausencia en la integración de todas las ofertas de Formación Profesional, tanto del sistema educativo como de empleo; de hecho, entendemos que la redacción de este plan solo teniendo en cuenta la parte educativa del sistema de FP es una carencia importante del mismo.

8.- No encontramos en el documento, ni en los ámbitos estratégicos, ni en los objetivos, ni en las líneas de actuación, alguna mención a la necesaria autonomía de gestión, real, de los Centros de FP, cuya flexibilidad y capacidad de gestión se encuentra cuartada por una regulación y centralización excesivas. Entendemos que los Centros son pieza esencial para mejorar la calidad de una FP.

9.- Finalmente, queremos señalar la conveniencia de una memoria económica que acompañe un plan estratégico de estas características, que no concebimos sin importantes inversiones. Más inversión es necesaria para una apuesta decidida por la Formación Profesional.

Luis García Domínguez

Presidente de FPEmpresa

Asociación de Centros de Formación Profesional

 

Desde FPempresa, la mayor asociación de centros de Formación Profesional de España, queremos solicitar a los responsables de los partidos políticos un espacio en sus programas electorales en los que reflexionen sobre las necesidades que tiene la Formación Profesional en nuestro país y ofrezcan las medidas necesarias para convertir la FP en una primera opción real para todos los ciudadanos.

En los últimos años hemos sido capaces de pasar de 450.000 matrículas de FP hasta las 860.000 en el actual curso académico, datos esperanzadores pero insuficientes y alejados de las necesidades reales de cualificación que se requieren a los futuros trabajadores de nuestro tejido productivo, y muy por debajo de los datos de muchos de los países de nuestro entorno.

Los diferentes análisis de la realidad social y económica de nuestro país y nuestro entorno, llevan años señalando la importancia que la FP tiene para dar respuesta a la demanda de trabajadores cualificados ante la nueva realidad tecnológica, económica y social y sus retos: digitalización, inteligencia artificial, robotización, biotécnica, globalización, envejecimiento de la población, cambio climático, etc.

La necesidad de reforzar y renovar las cualificaciones profesionales solo puede solucionarse con la mejora del Sistema de Formación Profesional, pero no será suficiente con las reiteradas y huecas declaraciones de apoyo a la Formación Profesional, si no que  necesitamos un apoyo real que pasaría porque la inversión real total de la Formación Profesional del Sistema Educativo estuviese en igualdad de condiciones con lo que invertimos en la Universidad.

Este impulso económico para mejorar el equipamiento y las instalaciones de los centros y  aumentar las plazas ofertadas y los recursos humanos es una condición imprescindible; no valen las excusa de que lo que hace falta es  imaginación y de la mejor administración de los recursos, puesto que los centros de FP ya lo venimos haciendo desde hace décadas, exprimiendo al máximo las posibilidades de nuestros centros, de sus profesionales y de los mejorables presupuestos que recibimos para funcionamiento e inversiones. Si ahora queremos dar un vuelco positivo, necesitamos un compromiso real y transformador.

Estas medidas deben ir acompañadas de cambios en las estructuras y las regulaciones para que se traduzcan en mejoras reales. Los centros educativos, afrontamos el futuro y la innovación con mimbres de hace más de treinta años, toda una contradicción.

Sabemos, porque así lo vienen diciendo en sus informes la OCDE, la Comisión Europea o el CEDEFOP, que los centros educativos son la piedra angular del sistema. Si los centros funcionan bien y son exitosos, las personas que se educan en ellos obtienen mejores resultados.

Nuestros centros de Formación Profesional no pueden afrontar los desafíos del futuro y conseguir que la FP sea una primera opción sin una verdadera autonomía, tanto organizativa como de gestión económica y pedagógica, que permitan atender a las necesidades específicas de cada centro y los dote de la agilidad que precisan para responder a la exigencia del constante cambio.

También merece una revisión el sistema actual de formación para el empleo. Creemos que hay una oportunidad real de que este tipo de formación se pueda llevar a cabo en los mismos centros donde se imparte Formación Profesional. Pedimos que se eviten duplicidades y que los subsistemas de FP compartan un mismo espacio, y optimizar de este modo la financiación y la utilización del dinero público.

En esa línea debemos ofertar no solamente títulos completos de 2.000 horas, si no abrir de manera flexible, y con una estructura modular, aquellas formaciones que son demandadas por nuestro mercado laboral a las personas que se encuentran en situación de desempleo utilizando la red de centros de FP del sistema educativo.

No podemos olvidar los estrechos vínculos entre la Formación Profesional y la empresa a través del módulo de Formación en Centros de trabajo, obligatorio en todos los títulos de FP. Entendemos que la modalidad de Formación Dual puede ser una oportunidad y el perfecto complemento del actual sistema, pero siempre que se garantice, bajo una regulación estatal, ayudas a las empresas que colaboren en la formación de manera real, avalando que los alumnos reciben la formación y cualificación completa que se contempla en los títulos oficiales y se remunere a los aprendices con el salario mínimo interprofesional para una jornada completa.

Observatorio de las Profesiones del Futuro

Es necesario definir mecanismos que faciliten la orientación profesional para el alumnado, familias, personas trabajadoras, desocupadas, empresas y a la sociedad en general. Debemos hacer del centro de FP una referencia en la orientación, la cualificación y la recualificación de todos los ciudadanos. Proponemos crear un Observatorio de las Profesiones del Futuro donde estén ligados los datos de contratación y empleo, los análisis de proyección económica y la relación con los distintos títulos de FP y certificados de profesionalidad.
La realización de una campaña, permanente e integral, de comunicación de la Formación Profesional.

Al mismo tiempo es imprescindible impulsar la orientación académica, profesional y psicopedagógica en el ámbito de la Formación Profesional y para ello reclamamos que se implante este departamento con profesionales cualificados en los centros específicos e integrados de FP, además de en los centros que ofertan ESO y Bachillerato. Actualmente, tan solo siete comunidades autónomas contemplan esta orientación dentro de los centros específicos. Tenemos que poder abordar las dificultades de aprendizaje de los alumnos de FP Básica y de Grado Medio, trabajar la integración de los estudiantes de capacidades diversas, ayudar a orientar la vida profesional de los adultos de nuestro y ser referentes para los empleados que necesiten actualización.

Es fundamental reforzar la inversión en la formación permanente del profesorado, no solamente mediante la modalidad de cursos de formación general, sino también con estancias en empresas o ayudas individuales a la formación.

Colaborar y compartir para una FP de la calidad

La FP es innovadora y creativa, por lo que es necesario promover un espacio de buenas prácticas donde se visibilicen y se compartan tanto proyectos, como programas, prácticas y otras acciones que enriquezcan a nuestro alumnado, profesorado y empresas a nivel nacional

La internacionalización de la formación y de los centros que imparten Formación Profesional es un factor clave para mejorar la calidad y la empleabilidad en un mundo globalizado y, por ello, deberíamos impulsar e incrementar las ayudas económicas de las movilidades para prácticas en empresas para alumnos de FP de Grado Superior y ayudar a los centros de FP en la gestión de proyectos internacionales.

Consejo Independiente de la Formación Profesional

Por último, solicitamos la creación de un Consejo Independiente de la Formación Profesional complementario al actual Consejo de la FP, integrado por profesionales del sector de reconocido prestigio, que aborden la evaluación de los modelos de FP, el análisis de los datos de evaluación e inserción laboral del sistema de FP y la elaboración de recomendaciones a las Administraciones y a los centros educativos, a partir de la evaluación y análisis previos al mismo y la  prospección de nuevas necesidades tecnológicas, productivas o de servicios.

La mejora de la Formación Profesional debería ser uno de los temas que se aborden de manera preferente en los programas electorales de los partidos políticos como elemento clave para mejorar la vida de nuestros ciudadanos y para convertirla efectivamente en una primera opción.

Luis García Domínguez
Presidente de FPEmpresa
Asociación de Centros de Formación Profesional