En el corazón industrial de Cantabria, entre metal, precisión y décadas de oficio, se encuentra una empresa que ha hecho de la evolución constante su mejor seña de identidad. Cisternas Cobo, reconocida en el 12º Congreso de FP con el Premio Empresa Referente en Formación Profesional, representa el valor de aquellas compañías que crecen sin olvidar de dónde vienen y que entienden que el futuro también se construye formando personas.

Su historia comenzó en 1955 como un proyecto familiar. Hoy, tres generaciones después, la empresa mantiene ese carácter cercano de sus orígenes, pero convertido en una organización moderna, tecnificada y con proyección internacional. Una evolución basada en la capacidad de adaptarse a los cambios del mercado, incorporar innovación a sus procesos y cuidar cada detalle en la fabricación de sus productos.

Sin embargo, más allá de la maquinaria o la tecnología, en Cisternas Cobo tienen claro que el verdadero motor de cualquier industria son las personas. Por eso, la relación de la empresa con la Formación Profesional no responde a una moda ni a una estrategia puntual, sino a una convicción profunda: la mejor manera de aprender sigue siendo haciendo.

Aprender trabajando, crecer acompañados

Cada año, alumnado de Formación Profesional se incorpora a la empresa para conocer de cerca cómo funciona un entorno industrial real. Allí descubren que detrás de cada proceso hay conocimientos técnicos, sí, pero también trabajo en equipo, responsabilidad, adaptación y experiencia acumulada durante años.

En la compañía consideran que integrar a estudiantes en el día a día de la fábrica les permite adquirir una visión real del oficio y enfrentarse a retos concretos. También supone una forma natural de detectar talento y acompañar a jóvenes profesionales que, en muchos casos, terminan desarrollando su carrera dentro de la propia empresa. Para Cisternas Cobo, apostar por la FP es apostar también por el tejido industrial de Cantabria.

Los perfiles que más demandan hablan por sí solos del presente y del futuro del sector: soldadura, calderería, mecanizado, mantenimiento industrial, automatización o diseño técnico. Oficios tradicionales que conviven hoy con nuevas tecnologías y procesos cada vez más avanzados.

La industria que no deja de aprender

En sus instalaciones, la digitalización ya forma parte del trabajo cotidiano. Herramientas de diseño avanzado, control de procesos y mejora continua basada en datos ayudan a fabricar con mayor precisión, eficiencia y calidad. Pero incluso en un entorno altamente tecnificado, siguen valorando algo tan esencial como las ganas de aprender.

Por eso, la formación continua de la plantilla ocupa un lugar central en la empresa. En un sector que cambia constantemente, actualizar conocimientos no es una opción, sino una necesidad. Y hacerlo permite crecer tanto a la organización como a quienes forman parte de ella.

Cuando preguntan qué buscan en una persona joven que llega por primera vez, la respuesta no se limita a un currículum. Hablan de actitud, compromiso, responsabilidad y capacidad de trabajar con otros. Cualidades que no siempre aparecen en un título, pero que marcan la diferencia en el día a día.

El premio recibido en el 12º Congreso de FP reconoce precisamente esa forma de entender la empresa: una industria competitiva, sí, pero también cercana; exigente, pero comprometida con quienes empiezan. Un ejemplo de cómo la colaboración entre empresa y Formación Profesional puede abrir oportunidades reales y fortalecer el futuro de todo un sector.