Cristina Caballero, vicesecretaria de FPEmpresa y directora del CPIFP El Arenal, cursó la Reforma de las Enseñanzas Medias y, tras trabajar como auxiliar administrativa en el Pabellón de España durante la Expo 92 y conocer el ámbito social, realizó los estudios universitarios de Graduado Social. Aun así, a día de hoy se considera “100% de FP”.

Tras graduarse, aprobó sus oposiciones de Formación y Orientación Laboral, siendo su primer destino de prácticas un centro de la Línea de la Concepción en Sevilla, donde acabó siendo jefa de estudios. Más tarde, como segundo y definitivo destino, se trasladó al, entones, IES El Arenal en Dos Hermanas, donde continúa a día de hoy. Allí ha sido jefa de estudios y jefa de departamento de FOL, y, desde que en 2021 el centro se convirtió en Centro Público Integrado de Formación Profesional, ocupa el puesto de directora.

 

Pregunta: ¿Cuáles son algunos de los temas que más te interesan en el mundo de la educación?

Respuesta: Lógicamente, como Directora de Centro Integrado, todo lo que tenga que ver con Formación Profesional. Estoy especialmente obsesionada con los proyectos de innovación y con Erasmus+. Y si hay algún tema que me preocupa en particular es la orientación. Es una pena ver cómo llegan muchos alumnos sin vocación, iniciando estudios que no les interesan para nada, lo que disminuye su compromiso y acelera el abandono, con el perjuicio que eso conlleva para el sector productivo.

P: ¿Cuál es el momento en tu carrera dentro de la FP que más te ha emocionado?

R: Pues no es sólo un momento. Tengo la suerte de que en el CPIFP El Arenal se imparten dos Grados D de Formación Profesional Básica. No hay nada más emocionante que llegue la ceremonia de graduación y vengan a tu memoria los primeros días de esos alumnos, desafiando las normas, intentando recuperar el “estatus” que traen -en muchos casos- de sus centros de origen, midiendo fuerzas entre iguales. Alumnado con baja autoestima, con familias cansadas de luchar y que titulan, que siguen estudiando o se incorporan al mundo laboral. No todos lo consiguen, es cierto, pero con uno de éstos que lo consiga, ya habrá merecido la pena. Siempre digo que la FP salva vidas y no exagero. Hay casuísticas muy diferentes, pero ver a esos chicos, que fueron desahuciados del sistema, confiar en ellos mismos, y a sus padres llorando de la emoción porque les ven felices, es un regalo.

P: ¿Qué proyectos destacarías de los que se están desarrollando en tu centro?

R: Afortunadamente, en el CPIFP El Arenal hay un equipo de profesores en el que es muy difícil distinguir entre interinos, funcionarios en comisión de servicio o con destino definitivo. Una vez que llegan al centro, todos se implican por igual. Esto nos permite tirarnos a la piscina con múltiples proyectos. Actualmente, estamos inmersos en siete proyectos de innovación del Ministerio de Educación, proyecto de Agrupación de Centros, Erasmus+ (KA 121VET, KA 131HED y KA210), impartimos 6 Certificados Profesionales y somos centro Acredita de la Junta de Andalucía. Además, varios profesores tienen proyectos de innovación de la Junta de Andalucía a nivel particular. Teniendo en cuenta que somos 54 profesores en el Consejo Asesor, creo que no está nada mal.

P: ¿Cuáles son las principales dificultades a las que has tenido que hacer frente como docente?

R: Como señalaba antes, la falta de vocación. Durante muchos años he impartido el módulo de Gestión de la Prevención en el CFGS de Prevención de Riesgos Profesionales. Y, a pesar de la importancia de los Técnicos Intermedios, es una profesión bastante desconocida. Cuesta que confíen en ti y en que lo que les estás explicando tendrá sentido. Normalmente, eso ocurría en el mes de febrero o marzo. Entonces, ya estaban preparados para aprender y era una gozada.

P: ¿Cómo percibes el panorama actual de la Formación Profesional con respecto al pasado? ¿Qué aspectos han sido los que más han cambiado?

R: Aunque siempre vamos más lentos que el sector productivo, es cierto que cada vez los medios de los que disponemos son mejores. Y con ello no quiero decir que la dotación y los espacios que tenemos en nuestro centro sean los necesarios. En cuanto al profesorado, está mucho más capacitado y con voluntad de actualización, y la formación permanente ya es un imprescindible.

Y, obviamente, la dualización es el gran cambio. En este caso, son los centros educativos los que van más rápidos que las empresas, a los que aún les cuesta asumir su misión formadora, sobre todo a las micro-PYMES y PYMES, que son la mayoría con las que trabajamos. Ese es otro aspecto en el que debería invertirse mayores recursos por parte de las administraciones públicas.

P: ¿Has notado algún cambio en el perfil de estudiantes de FP?

R: Un cambio que recuerdo sobremanera fue el establecimiento de los cupos de acceso. La apuesta por el alumnado que venía de 4º ESO y de 2º Bachillerato sacó de las aulas a trabajadores que, en muchos casos, ya conocían el sector o que tenían una edad y una madurez que hacía más fácil el proceso de enseñanza-aprendizaje. Con la bajada de la media de edad y el desconocimiento del mundo laboral, el profesorado tuvo que aprender, de nuevo, a enseñar. Hoy todo es más fácil, pero recuerdo aquella época complicada para los compañeros.

Si tengo que señalar qué ha cambiado en las aulas, es exactamente lo mismo que ha cambiado en la sociedad: la juventud vive en el mundo de la inmediatez. La reflexión, la profundización en los conceptos, la importancia de las palabras y términos técnicos, el esfuerzo añadido, el respeto hacia los conocimientos y la experiencia del profesorado son aspectos que cada vez están más ausentes. Sobre todo, por la creencia, aún bastante generalizada, de que en la FP “no se estudia”. Nos lleva bastante convencerles de que están aquí para profesionalizarse. Algunos no lo tienen claro.

P: ¿Cuál te parece que es el principal reto que afronta Sevilla y/o Andalucía con respecto a la Formación Profesional?

R: Es imprescindible crear más Centros Públicos Integrados de Formación Profesional, adecuar la oferta formativa a las necesidades de las empresas del entorno, invertir en mejora de espacios y dotaciones, desarrollo normativo más ágil, modernización de instalaciones, dotar de mayores recursos temporales al profesorado para la prospección de empresas y seguimiento de la formación del alumnado y mejorar el apoyo a las empresas en su labor formadora. Y, en otro orden de cosas, acciones sistemáticas de orientación hacia las profesiones (y no hacia la FP como estudios) en secundaria y bachillerato. Es decir, debemos dejar de preguntar qué quieres estudiar y empezar a preguntar a qué profesión, de todas estas que existen, te quieres dedicar el día de mañana.

P: ¿Qué viste en FPEmpresa que te hiciera querer participar e implicarte en esta Asociación?

R: Como directora de Formación Profesional encontré en FPEmpresa lo que necesitaba. El amor por la FP. El aprendizaje entre iguales, la falta de interés personal, el respeto hacia las enseñanzas y un espacio en el que todo el mundo se siente identificado. No lo había encontrado antes de esta manera. Es una voluntad colectiva de dignificar la Formación Profesional, es la voz de los que muchas veces, en los centros educativos, no son reconocidos.

P: ¿Qué papel crees que cumple FPEmpresa en el sector educativo y, en concreto, de la FP?

R: Creo que ha dado visibilidad a la Formación Profesional. La asociación ya estaba mucho antes de que el Ministerio y muchas Consejerías autonómicas pusieran “y Formación Profesional” en sus nombres. Su papel como interlocutor con las administraciones, la facilitación de recursos y oportunidades a los centros asociados, ese interés enorme por crear RED entre los centros, tener un ideario compartido sobre el presente y lo que debe ser el futuro de la FP… El papel que juega es fundamental y, actualmente, no hay ninguna asociación ni agente que pueda compararse a esto.

P: ¿Cómo llegaste a formar parte de la Junta Directiva?

R: Antes destaqué la importancia, para mí, del aprendizaje entre iguales. Y, como prueba de ello, está la relación que tengo con directores de otros centros con Formación Profesional de la provincia de Sevilla y con los de Centros Públicos Integrados de Formación Profesional de Andalucía. Y entre ellos, y de manera muy estrecha, con Luis Jesús Ruiz, mi antecesor como vicesecretario de la Asociación. Cuando él dejó el cargo me propuso a la Asociación para ocupar su puesto, y aunque reconozco que me pilló totalmente desprevenida, no puedo estar más contenta. Agradezco enormemente la confianza, tanto de él como de la Junta Permanente.

P: ¿Cómo imaginas el futuro de la Formación Profesional?

R: Me gustaría que fuese más flexible, más accesible, con las empresas apostando por la formación haciendo equipo con los centros educativos. En cualquier caso, y lo más importante, es que la Formación Profesional tiene futuro.