José Antonio López, es profesor de cocina y pastelería del CIFP Escuela de Hostelería y Turismo Simone Ortega en Móstoles, centro asociado a la Asociación de Centros de Formación Profesional FPEmpresa, y ha sido el segundo Mejor Docente del Año 2021 en la categoría de FP de los Premios EDUCA ABANCA.

 

P: ¿Qué ha significado esta nominación para usted?

R: Para mí, esta nominación fue toda una sorpresa y me llenó de ilusión. Admito que ha sido un reconocimiento a mi función docente en un curso tan complicado y lleno de retos como este que hemos vivido con el Covid-19. Mi objetivo es dar siempre respuesta a las dudas e incertidumbres que el alumnado me plantea, por lo que estoy muy contento, ya que esta nominación, reconoce mi trabajo, mi esfuerzo y dedicación, y eso es lo más gratificante que el alumnado puede hacer por un docente.

 

P: ¿Qué características creesque debe tener un buen docente de FP?

R: Un buen docente de Formación Profesional ha de tener vocación en la docencia y experiencia en el sector, dos ingredientes vitales que conforman el caldo de cultivo y que no puede faltar en ninguna circunstancia. Es verdad que la mejora, la capacidad de esfuerzo y la empatía con el alumnado también son aspectos que van más allá del conocimiento y que hacen que te vean como un referente ante la vida.

 

P: ¿Qué metodología emplea en sus clases?

R: Principalmente la metodología de mis clases se basa en tres pilares: exposiciones participativas, trabajo cooperativo y análisis de los resultados, consiguiendo con ello el fomento de la autocrítica del alumnado. Al dar clase en una especialidad eminentemente práctica, como es la cocina, se motiva el trabajo proactivo y colaborativo, se da al alumnado las responsabilidades que son capaces de asumir e involucrándolos para que a base de esfuerzo guiado sean capaces de aumentar su nivel conceptual y personal.

 

P: Según su criterio, ¿cuál es la relación ideal estudiante-profesor?

R: Supongo que es fundamental la cercanía, sin olvidar el papel que juega cada parte implicada en el proceso de enseñanza-aprendizaje. No se nos puede pasar por alto que el respeto dentro del aula y fuera de ella es bidireccional. Esa interacción es precisamente la que consigue relaciones fructíferas que propician los mejores resultados académicos y personales. En ese sentido, mi objetivo es claro y está basado en que el alumnado reconozca la figura del docente como un espejo al que mirarse.

 

P: ¿A qué retos cree que se enfrentarán los docentes de FP en los años venideros?

R: Los mayores retos a los que nos enfrentamos los docentes estarán relacionados con la adecuación de nuestras enseñanzas a las nuevas tecnologías y nuevos entornos. Durante estos últimos años, hemos tenido que adecuar nuestra forma de dar clase pasando de la modalidad presencial a la telemática, lo que ha hecho que tengamos que repensar la forma de preparar y presentar esas clases.

Por otro lado, hemos tenido que fomentar la participación del alumnado para que sea uno de los elementos principales de su propio aprendizaje. Asimismo, hemos tenido que integrar en nuestro día a día las técnicas de la información y la comunicación e implementando el uso de nuevas herramientas. En conclusión, el futuro demanda una mayor adaptación a los intereses y necesidades formativas del alumnado; es nuestro deber garantizarla.