El proyecto “Innovación Educativa en Aula Multisensorial: Un Reto Interciclo y Social”, desarrollado por el Instituto Zulaibar en Vizcaya, ha recibido una de las Ayudas de CaixaBank Dualiza y FPEmpresa como parte de su octava convocatoria. La sala en torno a la cual gira la propuesta acoge a niños con necesidades educativas especiales (NEE) de la Escuela Pública de Igorre y estudiantes de FP Básica del centro, trabajando con ellos objetivos tanto terapéuticos como pedagógicos y lúdicos a través de actividades estimulantes.
La iniciativa cuenta con la implicación de estudiantes del ciclo de Grado Medio de Atención a Personas en Situación de Dependencia (APSD) y los ciclos de Grado Superior de Integración Social, Automatización y Robótica Industrial (ARI) y Diseño en Fabricación Mecánica (DFM). El alumnado de los dos primeros ciclos identifica necesidades y diseña actividades, y el de ARI y DFM desarrolla soluciones tecnológicas personalizadas para adaptar la utilización de la sala a las necesidades específicas de la persona y potenciar la experiencia.
Irene Barrasa, coordinadora del proyecto y profesora del ciclo de Integración Social, ha explicado que “no solo cumple una función social de ayudar a personas con necesidades educativas especiales, sino también la de que nuestros alumnos adquieran los conocimientos de cómo trabajar en un aula social.”
Equipo y alcance del proyecto
Hasta ahora, las actividades que han desarrollado han seguido el método Snoezelen, el cual da lugar a unas aulas con unas características muy concretas. El objetivo es que acaben cumpliendo estas características, para lo cual ya han adquirido un cubo luminoso, que se sumará a su equipamiento de cama de agua, columna de burbujas, alfombra luminosa y luz ultravioleta.
Más allá de la invertir en el equipo de la sala, el Instituto Zualibar pretende sacarle partido ampliando su uso a más públicos hasta convertirse en un agente de cambio social en el Valle de Arratia, donde se ubica el centro. Barrasa, al respecto, ha comentado que el fin último del proyecto es “que todos puedan hacer uso de ello y que y que beneficie a toda la comunidad”.
De esta forma, el uso de esta sala podría extenderse a personas de la tercera edad, dependientes, con movilidad reducida o alguna discapacidad, ya que los ejercicios sensoriales tienen beneficios para la coordinación motriz, la memoria y la atención. Además, puede ayudar a solucionar trastornos del ánimo o procesos de duelo mediante la estimulación cognitiva y el efecto de bienestar y relajación que provoca en los usuarios.
Desde el instituto han querido agradecer el apoyo a la propuesta, lo cual ha permitido hacer realidad esta iniciativa transformadora. “Su respaldo nos ha brindado la oportunidad de llevar a cabo un proyecto que impacta tanto en la formación del alumnado como en la mejora de nuestra comunidad”, han compartido.




