Hay residuos que forman parte de la vida cotidiana hasta el punto de volverse invisibles. Envases, envoltorios, embalajes, productos de un solo uso. El plástico está presente en miles de decisiones de consumo, pero pocas veces aparece traducido en un dato sencillo que permita entender su verdadero impacto. Esa fue la hipótesis de partida del equipo del IES Francisco de Quevedo de Madrid, ganador del primer premio en la segunda edición del Eco-Digithon España con el proyecto PlastiScore Verified.

La iniciativa, impulsada por FPEmpresa e Innogestiona Ambiental en el marco del proyecto europeo ENNEPlus, propone una maratón educativa dirigida a centros de Formación Profesional en la que el alumnado diseña prototipos digitales y tecnológicos para responder a retos ambientales y sociales reales. Con una anterior edición, celebrada en Extremadura, el reto plantea soluciones alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 y parten de un enfoque participativo y multidisciplinar.

En ese contexto nace PlastiScore Verified, una herramienta que busca medir y visibilizar el impacto del plástico mediante un índice propio, el PlastiScore, inspirado en indicadores reconocibles para el usuario. La idea es sencilla de entender, pero ambiciosa en su alcance: permitir que cualquier persona pueda identificar el impacto plástico asociado a un producto, del mismo modo que hoy se interpretan otras valoraciones o etiquetas de consumo.

“El objetivo principal de nuestro proyecto es cuantificar de manera objetiva el volumen de plástico que generamos. Creemos que es una necesidad, porque hasta ahora nadie lo había planteado de esta forma”, explica el equipo ganador.

Hacer medible un problema cotidiano

PlastiScore Verified parte de una realidad cercana. Uno de los integrantes del equipo trabaja en el ámbito de los residuos urbanos, lo que permitió trasladar al aula una problemática que se observa a diario: el enorme volumen de plástico que se genera y la dificultad de convertir ese impacto en una información clara para consumidores, instituciones y empresas.

El proyecto plantea que un producto pueda tener una valoración positiva en algunos aspectos, pero al mismo tiempo generar un impacto negativo por la cantidad o el tipo de plástico asociado a su envase. Para hacerlo visible, el sistema convierte esa información en una escala propia, basada en el análisis de datos y en la comparación con otros casos o referencias similares, lo que permite entender mejor el resultado obtenido.

La propuesta también explora el uso de tecnologías como IPv6 para abordar la identificación masiva de productos en el mercado, lo que abre la puerta a pensar en una herramienta escalable y conectada con entornos digitales más amplios.

Detrás del proyecto hay un equipo diverso y multidisciplinar, formado por perfiles que aportan miradas complementarias: negociación, química y laboratorio, lógica computacional, experiencia de usuario, diseño gráfico y administración de empresas. Esa combinación ha permitido abordar el reto desde distintos ángulos, desde la formulación del algoritmo hasta la presentación visual de la herramienta y su posible desarrollo como plataforma.

El trabajo se desarrolló mediante una metodología propia, denominada XPR (Xtreme Programming en Recreo), basada en un proceso iterativo, colaborativo y creativo. Para el equipo, participar en el Eco-Digithon ha sido una experiencia marcada por la autoexigencia, el aprendizaje y el reto de convertir una preocupación ambiental en una propuesta concreta. También hablan de esperanza y altruismo, dos ideas que conectan con el objetivo último de PlastiScore Verified: generar una herramienta útil ante uno de los grandes desafíos ambientales actuales.

El primer premio supone un impulso para seguir explorando el recorrido del proyecto. Este reconocimiento incluye 1.000 euros en material para el centro, una tarjeta regalo de 250 euros para el profesorado coordinador y el representante de la comunidad local, así como la posibilidad de participar en la 10ª edición del Social Hackathon Umbria, lo que abre una nueva oportunidad para seguir desarrollando y compartiendo la propuesta en un contexto internacional.

Más allá del premio, el equipo ya piensa en cómo llevar la idea a un entorno real y hacer que pueda ser utilizada por diferentes agentes: “Buscamos generar impacto a través de una plataforma que permita a las instituciones públicas integrarse con este tipo de tecnología. En el caso de las empresas privadas, la idea es ofrecer un modelo B2B con el que puedan acceder a este tipo de licencia”, señalan.

PlastiScore Verified demuestra cómo la Formación Profesional puede convertirse en un espacio de innovación aplicada, capaz de unir tecnología, sostenibilidad y visión empresarial para responder a problemas reales. Desde una idea nacida en el aula, el equipo del IES Francisco de Quevedo ha planteado una solución que aspira a que el impacto del plástico deje de ser invisible y pueda medirse, compararse y entenderse.