El CIFP Son Llebre lidera el proyecto SENDA: Sentir en Danza, una iniciativa seleccionada en la IX Convocatoria de Ayudas Dualiza, promovida por CaixaBank Dualiza y FPEmpresa, que busca abrir los espacios culturales y artísticos a personas con diversidad funcional mediante soluciones tecnológicas y de mediación comunicativa.
El proyecto, desarrollado en colaboración con Easo Politeknikoa, el Centro de Referencia Nacional de Atención Social, la compañía de danza BAAL, la entidad Apropa Cultura y la ONCE, tiene como objetivo fomentar la innovación educativa y tecnológica en Formación Profesional a través del diseño de herramientas que favorezcan la inclusión en entornos culturales.
La iniciativa se ha centrado especialmente en facilitar el acceso de personas con discapacidad visual a la danza y las artes escénicas. Para ello, el alumnado ha trabajado en el desarrollo de unos guantes con tecnología háptica que, mediante vibraciones, ayudan a las personas usuarias a orientarse sobre el escenario, identificar sus límites y reconocer la posición de otros intérpretes durante una representación.
El proyecto ha implicado a alumnado y profesorado de las familias profesionales de Servicios Socioculturales y a la Comunidad del CIFP Son Llebre y de Electricidad y Electrónica de Easo Politeknikoa. Esta colaboración entre perfiles sociales y técnicos ha sido uno de los elementos más destacados de la iniciativa, ya que ha permitido unir conocimientos que, aunque están conectados en la vida real, no siempre interactúan dentro de los planes educativos.
Tecnología, cultura e inclusión en un mismo escenario
A lo largo del proyecto, el alumnado ha participado en el diseño, desarrollo, programación, validación y mejora de los guantes hápticos. Además, ha realizado pruebas reales junto a profesionales del ámbito cultural y personas con discapacidad visual, con el fin de evaluar la eficacia de los dispositivos y ajustar su funcionamiento a las necesidades detectadas.
El alumnado de Mediación Comunicativa también ha tenido un papel fundamental en el desarrollo de SENDA. Su participación ha permitido trabajar contenidos relacionados con la accesibilidad en espacios artísticos y culturales, un ámbito de importancia creciente y todavía poco integrado en los currículos académicos actuales. Durante las muestras finales, este alumnado ha signado los discursos y ha acompañado a las personas con discapacidad visual en las actividades y demostraciones, contribuyendo a garantizar la accesibilidad y la inclusión de todas las personas participantes.
La compañía de danza BAAL ha integrado el proyecto en una propuesta artística inclusiva y ha abierto diversas líneas de formación para las personas implicadas en el proceso. Por su parte, Apropa Cultura ha aportado su experiencia en inclusión en espacios culturales y ha formado al alumnado mediante talleres específicos. La ONCE, que se incorporó al proyecto posteriormente, ha actuado como nexo con las personas con discapacidad visual, facilitando la participación del colectivo y cediendo espacios para el desarrollo de talleres.
El proyecto también ha planteado retos importantes. Desde el punto de vista técnico, el equipo ha tenido que desarrollar en paralelo un hardware y un software específicos para un campo todavía incipiente. Desde el punto de vista organizativo, la coordinación entre equipos pedagógicos, artísticos y tecnológicos ha obligado a trabajar con flexibilidad y a adaptar continuamente la metodología.
A nivel académico, SENDA ha permitido al alumnado aplicar sus conocimientos en un contexto real y multidisciplinar. Los estudiantes de Electricidad y Electrónica de Easo Politeknikoa han trabajado en el diseño, montaje, programación y validación de dispositivos con tecnología háptica, mientras que el alumnado de Servicios Socioculturales y a la Comunidad y de Mediación Comunicativa del CIFP Son Llebre ha desarrollado competencias vinculadas a la accesibilidad, la atención a personas con discapacidad y la comunicación inclusiva.
Una de las experiencias destacadas del proyecto tuvo lugar durante la presentación en el Museo San Telmo de San Sebastián, donde responsables del propio museo trasladaron su interés por aplicar esta metodología en otros espacios culturales. Esta reacción puso de manifiesto el potencial del proyecto más allá de la danza, abriendo nuevas posibilidades para repensar la accesibilidad en museos y otros entornos artísticos.
La ayuda de CaixaBank Dualiza y FPEmpresa ha sido fundamental para el desarrollo de SENDA, al permitir diseñar y desarrollar los prototipos, realizar pruebas de validación y facilitar la colaboración entre los distintos agentes participantes. Gracias a este apoyo, el alumnado ha podido trabajar en un proyecto real de innovación aplicada, poniendo en práctica sus conocimientos en un entorno profesional y multidisciplinar.
De cara al futuro, SENDA queda abierto a nuevas posibilidades de desarrollo. La tecnología creada permite explorar aplicaciones tanto desde el punto de vista del público como de los propios artistas, ampliando las vías para avanzar hacia una cultura más accesible e inclusiva.




