En un centro educativo, muchas decisiones cotidianas pasan desapercibidas: cuándo se encienden las luces, cómo se usa la climatización, qué ocurre con la ventilación de las aulas o cuánta energía se consume durante la jornada. El proyecto Green Campus, desarrollado por el Instituto Nebrija de FP de Madrid, parte precisamente de esa realidad cercana para convertir el propio centro en un espacio inteligente capaz de medir, analizar y mejorar su impacto ambiental.
La propuesta obtuvo el cuarto puesto en la segunda edición del Eco-Digithon España (impulsado por FPEmpresa e Innogestiona Ambiental) con un premio de 300€ para material en el centro. En este caso, Green Campus plantea la transformación de un centro educativo tradicional en un Smart Campus, un campus inteligente en el que la tecnología se pone al servicio de la eficiencia energética, la conciencia ambiental y la participación de toda la comunidad educativa.


Lejos de quedarse en un ejercicio teórico, el proyecto se concibe como un ecosistema digital colaborativo. Su objetivo es medir variables reales del día a día del centro —como temperatura, humedad, niveles de CO₂ o consumo eléctrico— para generar información útil y promover decisiones más responsables dentro de las aulas y los espacios comunes.
Para ello, el sistema se apoya en una infraestructura de sensores conectados mediante Internet de las Cosas (IoT), distribuidos por las instalaciones. Estos dispositivos capturan datos ambientales y energéticos que posteriormente son procesados a través de servidores, bases de datos y herramientas de gestión. La información se visualiza en paneles accesibles desde navegador, donde pueden consultarse gráficos e indicadores sobre el estado ambiental del centro.
Del aula al dato: tecnología para cambiar hábitos
Uno de los elementos más destacados de Green Campus es que la información no se queda en el plano técnico. El proyecto incorpora también una aplicación móvil que permite consultar métricas en tiempo real y recibir alertas ante anomalías o picos de consumo injustificados. De este modo, los datos se convierten en una herramienta para tomar decisiones sobre el uso de la climatización, la iluminación o la ventilación, haciendo que alumnado y profesorado participen activamente en la mejora del entorno.
El carácter intermodular del proyecto es otra de sus grandes fortalezas. En Green Campus han participado 24 estudiantes de distintos ciclos formativos: ASIR, encargados del hardware, redes, servidores y seguridad; DAW, responsables de la API, el portal web y los paneles de control; DAM, centrados en la aplicación móvil; y Marketing y Publicidad, que ha trabajado la identidad del proyecto, la comunicación, el plan de medios y el evento de presentación. Todo ello coordinado por un equipo de cinco docentes y con la supervisión de jefatura de estudios.
La iniciativa se alinea con varios Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, entre ellos energía asequible y no contaminante, acción por el clima, consumo responsable, ciudades sostenibles y uso responsable del agua. Entre sus metas se encuentra lograr una reducción real de al menos el 10 % del consumo energético del centro mediante la monitorización y el análisis de datos.
Además de su aplicación directa en el Instituto Nebrija de FP, Green Campus nace con vocación de transferencia. Su arquitectura técnica está pensada para poder adaptarse a otros centros educativos o edificios municipales con pocos ajustes, y el proyecto contempla publicar el código fuente y la documentación bajo licencia libre, facilitando su reutilización por parte de la comunidad educativa.




