¿Cómo puede una empresa industrial avanzar hacia un modelo más sostenible sin renunciar a la innovación? Esta pregunta ha servido de punto de partida para SOLAREST, un proyecto didáctico en el que el alumnado del CIFP N1 de Santander ha trasladado los contenidos del módulo de Sostenibilidad Aplicada al Sector Productivo a un escenario empresarial. A través del marco del Programa Zinkers FP de la Fundación Repsol, los estudiantes han elaborado un Plan de Sostenibilidad Empresarial para una compañía ficticia dedicada al diseño y fabricación de estores y sistemas de protección solar.

La propuesta parte de una idea clara: conseguir que la sostenibilidad deje de abordarse únicamente desde la teoría y se convierta en una herramienta con la que analizar y transformar el funcionamiento de una empresa. Para ello, el alumnado ha estudiado el contexto de SOLAREST, identificado sus principales grupos de interés y analizado retos ambientales, sociales y de gobernanza.

A partir de este diagnóstico, los estudiantes han definido objetivos medibles, planteado acciones de mejora y establecido indicadores que permitan realizar un seguimiento de los resultados. El proceso se ha desarrollado progresivamente durante el curso siguiendo una estructura similar a la de un plan de sostenibilidad empresarial real e incorporando cuestiones relacionadas con la innovación y la economía circular.

El resultado ha permitido abordar la sostenibilidad desde una perspectiva integral. Además de trabajar sus dimensiones ambiental y social, el alumnado ha incorporado cuestiones económicas, tecnológicas y éticas mediante la elaboración de tablas de objetivos e indicadores, análisis ASG, infografías, esquemas de ciclo de vida y diferentes propuestas de mejora.

Del aula a un estor capaz de generar energía

El origen de SOLAREST está directamente relacionado con los contenidos trabajados previamente en clase. Dentro del módulo, el alumnado desarrolló una situación de aprendizaje relacionada con la energía solar fotovoltaica, en la que analizó el funcionamiento de este tipo de instalaciones y elementos como paneles, inversores, baterías, reguladores, cableado y protecciones. La actividad culminó con el diseño de un sistema fotovoltaico para una instalación concreta, conectando sostenibilidad con electricidad, electrónica y eficiencia energética.

Ese aprendizaje sirvió posteriormente como base para una lluvia de ideas destinada a imaginar cómo una empresa industrial podría evolucionar hacia un modelo más sostenible. Entre las propuestas planteadas apareció la posibilidad de integrar paneles solares fotovoltaicos en sistemas de protección solar, una idea que terminó dando forma al desarrollo conceptual de un estor fotovoltaico.

El Plan de Sostenibilidad incorpora así dos líneas de producto especialmente significativas. La primera es SOLAREST EcoLine Bambú, un estor basado en materiales renovables y diseñado bajo criterios de ecodiseño y circularidad. La segunda corresponde al estor fotovoltaico en fase piloto, planteado para integrar la generación de energía renovable dentro de los propios sistemas de protección solar.

Para esta última propuesta se han tenido además como referencias tecnológicas ejemplos ya desarrollados, como un demostrador de Saule Technologies y un módulo flexible de fotovoltaica orgánica (OPV) desarrollado por el Fraunhofer Institute for Solar Energy Systems ISE, relacionado con la integración de generación fotovoltaica en elementos de protección solar.

Un plan construido de forma cooperativa

La participación del alumnado ha marcado todo el desarrollo de SOLAREST. Tras una primera fase conjunta de análisis y lluvia de ideas, los estudiantes se organizaron en pequeños grupos y cada equipo asumió una parte concreta del Plan de Sostenibilidad. De esta manera, pudieron profundizar en ámbitos diferentes sin perder la visión global de la propuesta.

Los estudiantes participaron en la toma de decisiones, la búsqueda de información, la definición de objetivos y medidas y la elaboración de materiales visuales y divulgativos. El proyecto se convirtió así en un proceso de aprendizaje compartido en el que cada participante pudo contribuir desde sus conocimientos, intereses y competencias técnicas.

Esta metodología ha permitido trabajar también capacidades transversales como el pensamiento crítico, la comunicación, la organización, el trabajo en equipo, la creatividad técnica, la capacidad de análisis y la responsabilidad.

El principal impacto de SOLAREST es precisamente educativo. A través del proyecto, el alumnado ha podido entender la sostenibilidad como una competencia profesional estrechamente vinculada con su futuro laboral y, al mismo tiempo, trabajar contenidos relacionados con la electrónica, la eficiencia energética, la sensórica, la automatización y la innovación aplicada.