Hay proyectos que empiezan con una pregunta técnica. Otros, con una necesidad humana. En el caso de GIRO, el proyecto del Centro Sagrado Corazón – Jesuitas Logroño reconocido con el primer premio en la 5ª edición de los Premios Transferencia de Conocimiento de la FP, ambas cosas se unen desde el primer momento: ¿puede la Formación Profesional ayudar a mejorar la recuperación de mujeres que han pasado por una mastectomía?
La respuesta del equipo llegó desde el aula de Grado Superior de Mecatrónica Industrial, donde las alumnas Verónica Martínez, Lilu González, Laura Castro e Itsaso Marauri, acompañadas por su tutor Javier González, desarrollaron una solución técnica con un propósito muy concreto: diseñar un exoesqueleto de brazo adaptable, fabricado mediante impresión 3D, para apoyar la rehabilitación progresiva de mujeres que han superado un cáncer de mama.
El proyecto parte de una realidad compleja. Tras una mastectomía, muchas mujeres pueden perder movilidad, fuerza y autonomía en el brazo. El propio equipo lo resume de forma directa en el vídeo de presentación del proyecto: “Después de una mastectomía, muchas de ellas pierden movilidad, fuerza y autonomía”. A partir de esa preocupación, el grupo se planteó una cuestión que marca el sentido de toda la propuesta: “¿Y si pudiéramos ayudarlas desde la Formación Profesional?”.
Una solución técnica pensada desde la empatía
Antes de empezar con el diseño, el equipo quiso conocer de cerca el problema. Para ello, se reunió con profesionales especializadas en rehabilitación de la Asociación Española Contra el Cáncer, un paso clave para entender las consecuencias físicas que puede tener una operación de este tipo y orientar mejor la propuesta.
Durante la investigación, las alumnas identificaron que, tras una intervención tan delicada, la movilidad de la extremidad puede verse comprometida por factores como las suturas o el dolor. También observaron que, si no se realiza una rehabilitación adecuada, pueden aparecer secuelas como dolores permanentes, limitaciones en los movimientos de apertura y flexión del hombro o patologías como la escápula alada.
Con esa información, el equipo diseñó un exoesqueleto de brazo adaptable a la usuaria, pensado para acompañar distintas fases del proceso de recuperación. El sistema funcionaría mediante servomotores limitados al rango de movimiento adecuado según el momento en el que se encuentre cada paciente, de manera que su función principal sería apoyar una rehabilitación progresiva y ayudar a recuperar movilidad.
La propuesta contempla, además, una posible ampliación para casos de linfedema mediante la incorporación de un sistema de drenaje linfático basado en el método Boder, orientado a estimular el sistema linfático, reducir edemas, eliminar toxinas y contribuir a disminuir la inflamación.
GIRO combina así conocimientos de mecatrónica, diseño, impresión 3D y control de movimiento, pero su valor no se limita a la parte técnica. El proyecto demuestra cómo la FP puede aplicar sus competencias a una necesidad real, conectando tecnología, salud y acompañamiento.
Tecnología con propósito
El primer premio de los Premios Transferencia de Conocimiento de la FP reconoce precisamente esa capacidad de transformar el aprendizaje en una solución con impacto. En esta 5ª edición, impulsada por FPEmpresa y Grupo Esprinet, la convocatoria ha puesto el foco en proyectos tecnológicos alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, con especial atención al ODS 5, centrado en la igualdad de género.
GIRO se alinea con los ODS 3, 5, 8, 9 y 10, al abordar cuestiones vinculadas a la salud y el bienestar, la igualdad, la innovación, el trabajo digno y la reducción de desigualdades. Pero, más allá de la enumeración de objetivos, el proyecto destaca por una idea sencilla y poderosa: usar la tecnología para que más mujeres se sientan acompañadas durante un proceso de recuperación difícil.
“Porque queremos que más mujeres se sientan fuertes y acompañadas”, explica el equipo en su presentación. Esa frase resume el enfoque humano de una propuesta que no nace solo para resolver un reto técnico, sino para ayudar a mejorar la calidad de vida de las pacientes.
La experiencia también ha dejado una reflexión importante en las propias alumnas: “Gracias a GIRO hemos descubierto que la tecnología con propósito tiene mucho más poder”. En esa idea se concentra buena parte del valor del proyecto: aprender mecánica, programación o diseño no como un fin en sí mismo, sino como una forma de crear respuestas útiles para la sociedad.
Con GIRO, el Centro Sagrado Corazón – Jesuitas Logroño muestra cómo la Formación Profesional puede investigar, diseñar y prototipar soluciones capaces de salir del aula y mirar de frente a problemas reales. Un proyecto que convierte la mecánica en una herramienta para sanar y que recuerda, como afirma el propio equipo, que “la FP también puede transformar vidas”.