El nuevo Barómetro de la Formación Profesional, elaborado por CaixaBank Dualiza, ha confirmado que la percepción social de la FP en España es mayoritariamente positiva, si bien todavía persisten prejuicios y estigmas que dificultan su consolidación como una opción formativa de primera elección.

El estudio, de alcance estatal, ha ofrecido una radiografía detallada de cómo la sociedad española percibe la Formación Profesional, identificando sus principales fortalezas, los retos pendientes y los factores que influyen en su posicionamiento dentro del sistema educativo y el mercado laboral. Según los datos recogidos, el 68,7 % de la población afirma tener una percepción muy o bastante positiva de la FP, frente a solo un 8 % que manifiesta una valoración negativa, lo que evidencia un avance significativo en su reconocimiento social.

Entre los aspectos mejor valorados, destaca la alta empleabilidad asociada a estos estudios. El 76 % de las personas encuestadas considera que la FP facilita una inserción laboral rápida, el mismo porcentaje que cree que contribuye al desarrollo profesional a largo plazo. Además, un 72 % subraya su buena conexión con las necesidades reales de las empresas, reforzando la idea de que la FP responde de forma eficaz a la demanda del mercado de trabajo.

No obstante, el estudio también ha puesto de manifiesto algunas asignaturas pendientes. Solo el 51 % considera que la FP permite acceder a empleos bien remunerados, y apenas el 47 % cree que prepara adecuadamente para emprender, lo que señala ámbitos de mejora en la percepción social de estos itinerarios formativos.

Una mejor valoración, con prejuicios aún por derribar.

La experiencia personal o cercana con la Formación Profesional se ha revelado como uno de los factores más determinantes en su valoración. El 74 % de las personas que han cursado FP y el 75 % de quienes tienen familiares que lo han hecho muestran una percepción muy positiva de estos estudios. Entre los argumentos más citados se encuentran su carácter práctico, su orientación al empleo y su papel como alternativa necesaria ante la sobrecualificación universitaria y la escasez de perfiles técnicos.

Pese a estos avances, el informe señala que el estigma social aún persiste, especialmente entre perfiles con mayor nivel educativo y renta, donde se mantiene la idea de que la FP es una opción secundaria o “por descarte”. Esta percepción se ve reforzada por la falta de orientación, ya que el 41 % de la población considera insuficiente la información disponible y más de la mitad afirma no haber recibido nunca orientación específica sobre esta opción formativa.

El estudio identifica cuatro grandes perfiles ante la FP (afines, ambivalentes, desinformados y detractores), siendo el grupo ambivalente el más numeroso, lo que evidencia la necesidad de seguir trabajando en información, acompañamiento y prestigio social.