Hay molestias que durante demasiado tiempo se han considerado normales. Dolores que se asumen como parte inevitable del ciclo, señales que se minimizan y conversaciones sobre la menstruación que aún encuentran silencios alrededor. Esa es la reflexión desde la que nace SISNA, el proyecto del Institut Escola del Treball de Barcelona reconocido con el segundo tercer premio en la 5ª edición de los Premios Transferencia de Conocimiento de la FP, impulsados por FPEmpresa y Grupo Esprinet.
La propuesta parte de una escena cotidiana: una joven siente dolor durante la menstruación, prueba diferentes productos y se pregunta si lo que le ocurre debería considerarse normal. A partir de ahí, el equipo plantea una idea central: la salud femenina todavía no recibe siempre la atención que merece y la menstruación, lejos de ser algo que deba ignorarse o minimizarse, puede aportar información útil sobre el cuerpo.
“Algo tan natural como es la menstruación, una experiencia que todas compartimos, no debería ser ignorada ni minimizada”, señala el equipo en el vídeo de presentación del proyecto.
Desde esa mirada, SISNA propone una copa menstrual reutilizable con un anillo sensorial integrado en la base. Su objetivo no es diagnosticar, sino ofrecer una señal temprana ante posibles alteraciones. El propio equipo lo explica con claridad: “SISNA no sustituye un diagnóstico médico, simplemente permite la prevención antes de que ocurra”.
Del diseño de producto a la prevención
El desarrollo del proyecto comenzó con el análisis de diferentes modelos de copas menstruales existentes en el mercado. El alumnado estudió aspectos como el sellado, la adaptabilidad anatómica y la comodidad al retirarla, con el objetivo de diseñar una propuesta ergonómica y funcional.
Para ello, la copa fue diseñada en SolidWorks, seleccionando una forma cómoda y adaptable. Sin embargo, la verdadera innovación del proyecto se encuentra en el anillo sensorial integrado en la base, un elemento añadido que no interfiere en la colocación ni en el uso de la copa, pero que permite analizar el pH menstrual.
La idea parte de una afirmación que resume el sentido del proyecto: “La sangre menstrual no es un residuo, es información”. A través de ese enfoque, SISNA convierte un producto de higiene menstrual en una herramienta de observación preventiva.
El equipo explica que el pH vaginal suele situarse entre 3,8 y 4,5, un nivel de acidez que funciona como barrera frente a infecciones. Durante la menstruación puede elevarse, pero si después del periodo no vuelve a sus valores habituales, ese cambio puede ser una señal de alerta sobre una posible infección o irregularidad.
Para detectar esas variaciones, el proyecto utiliza antocianinas, un pigmento presente en la col morada que cambia de color según el nivel de acidez. La capa externa del anillo permite el paso del plasma menstrual, mientras que el hidrogel interno filtra los componentes sólidos. Cuando ese plasma entra en contacto con el indicador, se produce una variación cromática.
El cambio de color funciona como una alerta visual: rojo intenso para un entorno muy ácido, morado o violeta para un nivel más neutro y azul o verde para una mayor alcalinidad. De esta forma, la copa puede ofrecer una pista sencilla ante posibles cambios en el equilibrio del cuerpo.
Una solución reutilizable, accesible y sostenible
SISNA también incorpora una dimensión medioambiental y social. La copa está pensada en silicona médica, un material elegido por su flexibilidad, resistencia y compatibilidad con el cuerpo. Además, puede reutilizarse durante años y soporta procesos de esterilización, lo que la convierte en una alternativa duradera frente a otros productos menstruales.
El anillo sensorial está planteado para renovarse en cada ciclo. Según explica el equipo, al lavar la copa y el anillo con agua y jabón neutro, el indicador recupera su color inicial, permitiendo utilizar un anillo durante el periodo y sustituirlo por uno nuevo al mes siguiente.
Esa larga vida útil permite conectar el proyecto con otro objetivo: facilitar el acceso a soluciones de salud menstrual para mujeres con menos recursos. En palabras del equipo, “su larga vida útil permite que mujeres con bajos recursos sean capaces de acceder a ella”.
Pero SISNA no se limita a proponer un producto. También abre una conversación sobre cómo se investiga la salud femenina y sobre la necesidad de prestar más atención a señales que históricamente han sido poco estudiadas. El proyecto reivindica que la menstruación puede ser una fuente de información y que la tecnología puede ayudar a interpretarla de una forma sencilla, visual y no invasiva.
“Porque la FP no solo crea, investiga y transforma. Y las mujeres estamos aquí para liderar este cambio”, afirma el equipo en el cierre de su presentación.










